Tartaletas de hojaldre rellenas de jamón y gambas

Las tartaletas siempre triunfan y esta vez, pensando en un entrante para menú de comida o cena navideña, las he rellenado de salado. Me encantan las mezclas de mar y montaña, así que ahí van unas tartaletas de hojaldre rellenas de jamón serrano con gambas.

¿Qué necesitamos?

 

1 lámina de hojaldre

1 huevo para pintar

100 g de gambas peladas cocidas

100 g de jamón serrano

queso rallado para gratinar

250 ml de bechamel

Aceite de oliva

sal

2 cortapastas redondos de dos tamaños distintos (se pueden usar dos vasos)

 

¿Cómo lo hacemos?

 

El primer paso es preparar las tartaletas. Las tartaletas se pueden hacer con antelación o comprar volovanes ya hechos, ya que esto lo más laborioso de la receta.

 

Con el vaso grande, cortamos todos los discos que nos salgan de una lámina de hojaldre.

De todos los discos que nos han salido, la mitad servirá para hacer el aro de nuestras tartaletas.

Vamos cortando los aros con el vasito más pequeño y después de pintar el disco entero, colocamos el aro encima. Los circulitos de masa los colocamos en la bandeja para hornear porque también los vamos a usar para un postre (Pulguitas de hojaldre con mermelada).

Una vez montadas todas las tartaletas, pintamos de nuevo ligeramente el aro, sin que se derrame el huevo.

Pinchamos el centro con un tenedor y horneamos todo a 190ºC unos 10 minutos con fuego arriba y abajo a altura media (hay que vigilarlo para que no se nos queme).

Si al sacarlas del horno, alguna tiene montañita y no huevo, aplastamos con una cucharilla, aunque se rompa un poco.

 

Mientras horneamos las tartaletas, preparamos el relleno.

Hacemos la BECHAMEL (clic para ver la receta)

Cortamos el jamón bien pequeño y lo freímos junto con las gambas durante un par de minutos aproximadamente.

Lo añadimos a la bechamel y lo mezclamos todo.

 

Con la ayuda de una cuchara, vamos rellenando las tartaletas con nuestro preparado de bechamel, jamón y gambas. Echamos un poco de queso rallado encima de cada tartaleta y lo llevamos de nuevo al horno, pero esta vez sólo para gratinar.

 

Cuando empiece a dorarse el queso, ya las podemos sacar.

 

Nuestras tartaletas están listas. Pueden comerse en caliente, pero están también muy ricas en frío. Yo recomiendo servirlas calientes.

 

Muy entretenido pero el resultado merece la pena.

 

¡Listo!!!

 

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